Feministas anti-prostitucion (o fascismo de closet)



Que la derecha ultraconservadora mantenga posiciones anti-prostitución y criminalice a los clientes, generen todo tipo de medidas para perseguirnos, desalojarnos y encarcelarnos por ejercer nuestro trabajo es lo más esperable; tienen tradicion de violadores de derechos humanos. Pero que ciertas mujeres que se dicen feministas sigan hablando de abuso cuando hablan de prostitucion me parece sospechoso y para nada de feminista. Me he cruzado en distintos contextos con personas que sin pudor enuncian todo tipo de "argumentos" para deslegitimar nuestra lucha. Nos dicen que estamos perdidas, que nuestra soledad, nuestros vicios, las enfermedades, los golpes; nos dicen que por obligación estamos en "esto" -la "situacion de prostitucion"-, que no nos damos cuenta y que necesitamos salir de aquí.
 
Pero cuando ese discurso victimizante y abolicionista se topa con putas que estamos emancipadas y gozando tal empoderamiento con nuestro cuerpo, nos cataloga de "privilegiadas". Como si disfrutarse fuese un lujo. Cuando ven que una puta disfruta siendo puta se genera tanta prepotencia discursiva que necesitan deslegitimarnos. Entonces las trabajadoras sexuales autonomas, según las abolicionistas encubiertas, estamos delirando y promoviendo la trata de personas, la pedofilia, el abuso sexual, la depresion, la drogadiccion, la proliferacion del VIH. Nos responsabilizan de que los problemas del abuso sexual tengan qué ver con nuestra reivindicación del placer. No han aprendido nada.
 
No logro entender ese supuesto "privilegio" que nos encargan a la fuerza, como obligandonos a asumir un juicio que, sin embargo, es puro prejuicio descriteriado. Me llama la atención que las personas más empecinadas en señalarnos como "privilegiadas" son sujetos de una clase social acomodada, egresados de alguna universidad o estan estudiando mientras la familia les pagan el arancel de su respetable carrera. A veces creo que temen tanto entregarse al deseo de "ser puta" que nos joden a quienes lo somos porque si ellas no pueden serlo, que nadie lo sea. Suena irrisorio, pero los argumentos de las personas anti-trabajo sexual son tan absurdos que da para pensar cualquier cosa.
 
Si alguien puede llegar a creer que es un privilegio tener conciencia feminista, estar en un activismo que busca terminar con las violaciones de nuestros derechos; si realmente alguien puede llegar a creer que somos privilegiadas por empoderarnos en un contexto hostil con nosotras, que a pesar de nuestro empoderamiento siguen desalojandonos de nuestros deptos-burdeles, entonces, esa persona está reproduciendo esa logica ultraconservadora que por decadas cientos de activistas han intentado resistir y otras actualmente seguimos resistiendo.
 
Cada vez cuesta menos evidenciar nuevos complices del patriarcado. Lo peor de todo es que se hacen llamar feministas.

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